386
RUTAS DESARROLLADAS

Blog

Crónicas de Quito Maravilla

Una tarde en medio de las cientos  de llamadas entre la oficina y la tienda, me enteré que nos proponían una misión fuera de lo común. Se celebra el aniversario en el que Quito fue nombrado “Patrimonio de la Humanidad”, para conmemorarlo decidieron poner 40 listones en los monumentos y construcciones más emblemáticas  que adornan nuestra ciudad. Nuestro objetivo: poner el listón en el pecho de la “Virgen del Panecillo”.

Colgué el teléfono y enseguida me puse a pensar en maniobras y sistemas de cuerda, pero llegué a la conclusión que la única forma de concretar un sistema eficiente era hacer una inspección de la famosa escultura, como siempre contamos con amigos que colaboran con  nosotros en estas tareas. Jairo, John y Roberto José Morales, recién llegado de su espectacular expedición a las “Torres del Trango”, fueron quienes estuvieron a mi lado mientras ingresamos a la base de la efigie.

Uno siente un bienestar algo extraño cuando tienes el permiso de hacer cosas que cuando eras niño sólo soñabas, mientras los turistas pasaban por debajo de nuestros pies, nosotros nos dirigíamos paso a paso por el interior de la estructura, un viaje en espiral por las entrañas metálicas hasta el cuello de la doncella.

A pesar de los años, la estructura no demuestra desgaste ni corrosión, así que se acomodaba  perfecto para nuestros planes verticales. Algo que nos sorprendió fue el movimiento que los vientos veraniegos dan a la virgen, un acompasado fleje nos mese durante toda la inspección.

Habíamos pensado que colocar andamios o una grúa telescópica de la Empresa Eléctrica podía ser una opción, pero la gran altura del monumento y la fuerza del viento lo hacían imposible.

Decidimos atacar por dentro, anclar el listón desde la terraza de la base y subirlo por medio de una Pro Traxion hasta el  lugar designado.

Llego el día esperado, el listón estaba listo y como ya conocíamos el camino, rápidamente estábamos en posición. La instalación de las estaciones y poleas no fue demorosa,  enseguida unimos las puntas de las cuerdas con los delgados hilos de nylon de poliamida, para cual usé un viejo nudo de pesca que creí que nunca iba a necesitar, pero uno nunca sabe cuándo algo de lo guardado debajo de la manga será útil.

José petateaba la pesada medalla, mientras Jairo y yo intentábamos contener el viento y mantener la posición del listón. Allí sucede el milagro, justo cuando el listón llegó a su lugar, el mismo viento que nos hacía la vida imposible, colocó el listón en posición perfecta.

 
La mitad del camino recorrido, poner el telón sobre el listón fue un poco más laborioso y peligroso, ya que  había que tensar el gran pedazo  de tela con los finos hilos de nylon, para acortar la historia, con los últimos rayos de sol, el telón se colocó sobre el listón y nos considerábamos triunfadores. La madrugada apresuró nuestro despertar, la primera noticia fue que los vientos habían  tumbado el telón a las 3 de la mañana. Un café rápido y  a cargar las mochilas, es impresionante lo que la presión puede lograr sobre un grupo de trabajo, lo que el día anterior nos había tomado toda la tarde en colocar, subió a su posición en menos de una hora, justo a tiempo para recibir a la vicealcaldesa. Un discurso breve y la orden del develamiento se dio, se cortaron los anclajes de nylon y el telón cayó acompasadamente, llevando nuestros miedos en el camino. Gracias  José, Jairo, John y  Sofi por esa buena energía y por un trabajo bien realizado que siempre recordaremos.

No Comment

5

Post A Comment