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RUTAS DESARROLLADAS

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A pesar de todo

Esta salida fue una prueba de nuestra voluntad y de demostrarnos a nosotros mismos lo comprometidos que estamos con nuestra misión de aperturistas.

Habíamos planificado la logística de la mejor manera posible, cargando pilas, contando bolts, cuadrando comida y en lo posible, hasta el último detalle a la perfección.

Salimos temprano y cargamos hasta el techo al pequeño Suzuki Forza con todo el material imaginable, llegamos a casa de Ramiro, cambiamos de vehículo y por fin salimos del asfalto. Todo va bien, música y buena vibra, hasta que un pequeño ruido nos pone alerta. Ramiro nos regresa a ver  con los ojos desorbitados y dice: ¡Se salió la llanta delantera!

Efectivamente todo el eje delantero del carro se había desprendido, nos pareció increíble ver de lo que nos salvamos y de la suerte que tuvimos al caer toda la mesa delantera sobre la llanta desprendida. Las decisiones fueron rápidas, no sacamos nada viendo como crecía el césped, Ramiro esperó el rescate mecánico, Juan Carlos y yo cargamos todo lo necesario, poniendo las bases de trabajo del siguiente día.

Caminamos rumbo a los rapeles a toda marcha, fijamos las cuerdas y comenzamos así nuestra labor aérea. El tiempo vuela cuando uno está colgado botando piedras y bañándose en polvo. Un snack- almuerzo rumbo al segundo round de subida para limpiar, listos para salir jumareando con todo el peso rompiéndonos la cadera.

Salimos agotados del precipicio, un corto sendero de tierra nos conduce al caserío, todo nuestro equipo y nuestra comida están en el UPC, pero parece que el coronel envío a los agentes a una misión de urgencia a Sangolquí, así que nos quedamos en la calle con el hombre a cuestas. Llamamos a Franklin Arenillo, quien gentilmente nos ofreció la casa comunal para pasar la noche. Estaba exactamente igual que la semana anterior, una barrida nunca está de más. Llegaron los agentes y nuestra  comida se liberó para  ir a la olla. Juanqui ya es un chef campista experto, sobre todo para la pasta, preparamos tanta que seguro el desayuno también incluirá carne molida.

El descanso merecido es nuestro premio. Llega la mañana, la necesidad de recuperar el tiempo perdido es nuestro motor, cepillar, botar grandes rocas y colocar las nuevas protecciones, poco a poco consumen el día, dándonos la satisfacción de tener tres vías más en este hermoso lugar.

Por: Édgar Aulestia                                        Lugar: Santa Clara Alta

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